No sabes ni como ni porque... pero inevitablemente piensas en él, le recuerdas, le sientes... le quieres.
Lo más triste, o quizás lo más bonito y misterioso de todo es que él no sabe tus pensamientos. Tú no sabes lo que piensa, lo que siente... pero por alguna casualidad, o simplemente por un golpe del destino, pasen los años que pasen seguís igual. Seguís como el primer día. Los dos creéis que lo sabéis todo, pero a la vez también pensáis no saber nada. Es complicado. Lo único cierto en esta historia es que al final el tiempo siempre pasa, pero pase el tiempo que pase, os veis pronto.
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